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lunes, noviembre 12, 2007
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jueves, febrero 15, 2007
martes, noviembre 07, 2006
viernes, octubre 27, 2006
miércoles, marzo 29, 2006
Verano 2006
Sí, el dueño de este blog, el Oliver, sabe que no ha cumplido con sus fieles lectores (si los tiene, sino es asi, ya vendrán) al no actualizar su sitio, pero no sean tan rudos con él, el cabro trabaja. Así que me he propuesto escribir esta líneas para alivianar la carga de mi estresado compañero. Pa`l que se pregunta ¿Y quien chucha es este wn? Bueno soy el Pancho o Panchi. Bueno una vez hechas las presentaciones ahora pasamos a lo que importa el verano 2006, donde la principal protagonista fue la nieve, si cabros, la NIEVE!!!
Primero vamos a hacer un recuento de lo que fue el fin de semana anterior al viaje, el día sabado 11, nos fuimos con el Yuri (hermano del Oliver), la Claudia (polola del anterior gil) y el Camilo (el integrante más jovencito del Team Higueras) al campo de la familia, la razón, cumpleaños del Oliver. Que decir del cumpleaños, harto asao, wuenos copetes, piscina, sol y rock and roll, que mejor!!!. Dos notas de este fin de semana es la participación de nuestro querido amigo Cristian “Giancarlo” Portus,(lo de Giancarlo se lo gano por su modelito de polera) muy chistosa, alegro a todo el mundo y asusto a mas de una abuelita quilloniana. Y como dejar afuera el gran ajiaco del Reñato, wuena wuey.
Lo anterior duro hasta el lunes en la mañana, ya que ese día partiríamos a buscar el mito que aún no sabíamos si era verdad. Las malas lenguas decían que en una zona cordillerana cerca de Panguipulli, existía un lugar llamado Huilo-Huilo, con nieves eternas, el paraíso del snowboard. Después de muchas vueltas, de recolectar todos los menesteres necesario para la ruta, partimos rumbo a ese remoto lugar. El viaje fue muy tranquilo, se podría decir que se paso volando. Ya nuestra primera parte de la ruta estaba completa, llegamos a Panguipulli, lugar que destaca por sus “lolas” (por lo que vimos) y por unos Barros Lucos realmente geniales, si van les recomendamos el local Crisma, no se arrepentirán. Bueno luego de comer un buen pernilsito, volvimos a la ruta, esta vez el camino era muy pezaaao y los wueonetas de los otros vehículos andaban rajados, pero como eran vacaciones el viaje fue relajao, nadie nos apuraba.. Nuestro destino era el pueblo de Choshuenco, un pequeño poblado con una playita muy muy la raja, bañada por el lago Panguipulli. Sin embargo, este no era el pueblo buscado, entonces nos fuimos a Neltume, este pueblo igual de chico que el anterior nos recibió con un techo y dos chelas heladas, que hace rato veníamos exigendo.
El día martes fue increíble, lo primero que vemos al despertar fueron los volcanes Mocho y choshuenco nevados en su cumbre, a esa altura nuestros pies picaban, pero no de hongos, eran las ganas de estar ahí arriba y deslizarse por la ladera nevada, lejos de todo y con una vista realmente espectacular. Llegamos a la reserva nacional Huilo-Huilo –te cobran hasta por tirarte un peo- un lugar tan hermoso como desorganizado. Aquí me detengo para explicar que la desorganización esta relacionada con lo que es el snowboard, ya que las otras atracciones (canopy, trekkin, etc.) no las vimos, pero al parecer eran mucho más ordenadas, no puedo dejar de destacar el video de snowboard que era made in huilo huilo, esto me lleva a una reflexión, si vamos a hacer algo hay que hacerlo bien, es decir, no podemos hacer un video que en su presentación diga “Snowpack Huilo Huilo, Sammer Camp”, no seamos charcha, sino le ponemos simplemente campamento de verano o parque de snowboard, pa que darselas de lo que no somos, si ni siquiera lo escribimos bien. Después de desembolsar el dinero respectivo para practicar el deporte, llego un camión de esos del ejercito, en el nos subimos los dos personajes, un místico, dos perros y dos niñitas. El camino hasta la pista es increíble, pasas de un sector como campo tradicional, a un camino que sube por una huella entre un bosque autóctono, alucinante, para finalmente llegar a la ladera máxima del volcán, que nos recibía con un aspecto árido y desértico hacia la cumbre blanca, pero al mirar el horizonte la naturaleza te golpea se ven montañas por montón, eso es poco, se ven montañas, volcanes y valles a destajo, algo que poca gente ha visto y que, sin dudas de decirlo, ni la mitad de la población de santiago tiene idea que existe.
La nieve increíble, buena para el snowboard, sobre todo si pensamos que estamos a 14 de febrero, el andarivel era tan sencillo como un trineo remolcado por un motor, con capacidad para 10 personas, pero como estamos en Chile y estamos rodeados de wueones ganadores, los días de mayor concurrencia se subían de a 13, cosa que el trineo sufriera por llegar a arriba. El primer día fue de reconocimiento, nos dedicamos a ver como estaban nuestras habilidades desde el invierno, y yo a probar mi tabla nueva, que funciono un lujo. Aunque no lo crean nuestras habilidades estaban intactas, así que nuestra labor ahora era saltar, saltar que?, lo que fuera, pero había que saltar, por lo que con el correr de los días, la emoción y el desgaste irían en aumento. Punto aparte los “locales”, qué saltaban y harto.
Pero la aventura no solo se vivía sobre las tablas, el llegar y el bajar del volcán (Mocho y Choshuenco), en ese camión era una verdadera experiencia limite, ya que más de alguna vez me vi cayendo por los diversos riscos que habían a los costados del camino, una inolvidable experiencia, que se repitió hasta que nos avispamos y subimos en el camioneta, que se convirtió en un personaje más del viaje y se porto como una reina, parecía avión.
Nuestra estadía en el sector se caracterizo por nuestro constante cambio de hospedaje, siendo el lugar de Pto. Fuy el más elegante de los lugares, a muy wuen precio, y la increíble casa de la sra. Juanita, sí la sra. Juanita, ella muy calida, amistosa y con una mano pa la cosina realmente de pelos. ¡Grande Sra. Juanita!
Con el colega tuvimos 5 días de nieve espectacular y un día nublado en el que nos dedicamos a “turistear”, realmente ahí descubrimos la picá de Crisma (sanwuchitos chacales) y como olvidar la increíble sesión de intercambio verbal de conocimientos urbano/rural, me explico, imagínense dos locos en una camioneta llegando a las puertas de una casa en un lugar recóndito, uno de los giles se baja y empieza a pedir permiso para subir una loma y tirarse en mountainboard. La pobre señora decía, ¡y que quiere decir este wnooo!
Como dejar fuera uno de los momentos más freak del viaje, sucedió en la noche, cuando con el colega nos disponíamos a tomarnos unas wuenas chelas, cuando de repente sucede los siguiente: un sujeto de lo más extraño se acerca de la nada a la ventana de la camioneta y nos comienza a pedir algo de plata, cuando nos fijamos en su mano y nuestra impresión fue inmediata, se veían solo dos dedos y un cuero que le cubría todo el antebrazo, el cual supusimos estaba totalmente mutilado –producto de un accidente laboral- la intención del sujeto era viajar a Temuco para conseguir un certificado de invalidez, el hecho es que mientras contaba esto su intención era quería mostrarnos lo que había bajo el cuero, ante esta situación nosotros hábilmente y producto de la impresión le dijimos, ¡no compadre, no te urjay, te creemos, aquí hay una luca!, el sujeto se retiro con lo que necesitaba y nosotros quedamos pensando, “si la wuea era grupo y quería tomarse un copete, igual se lo merece”.
Sin duda, que huilo huilo es un lugar impresionante, los pueblos cercanos igual tienen su gracia, gente muy amable y naturaleza por montones, un verdadero lujo. Podemos decir que si faltaron quizás uno o dos copilotos más ya que más de una puteada me lleve de parte del amigo “longa” por llevar a gente que hacía dedo, lo que interrumpía algunas rutinas clásicas de la ruta, la camioneta una maquina nos llevo a todos lados y ni se quejo, mientras que otros “lolos” quedaban tirados en la mitad de la subida al volcán, nosotros como avión. Los chóferes un 7, la comida bastante wuena, sobretodo el ultimo asao y nada, solo esperar que el viaje se repita y nos vemos en las fechas de invierno, cuando el deporte blanco vuelva a instalarse en nuestra cordillera
Por : Francisco Cerda E.
Primero vamos a hacer un recuento de lo que fue el fin de semana anterior al viaje, el día sabado 11, nos fuimos con el Yuri (hermano del Oliver), la Claudia (polola del anterior gil) y el Camilo (el integrante más jovencito del Team Higueras) al campo de la familia, la razón, cumpleaños del Oliver. Que decir del cumpleaños, harto asao, wuenos copetes, piscina, sol y rock and roll, que mejor!!!. Dos notas de este fin de semana es la participación de nuestro querido amigo Cristian “Giancarlo” Portus,(lo de Giancarlo se lo gano por su modelito de polera) muy chistosa, alegro a todo el mundo y asusto a mas de una abuelita quilloniana. Y como dejar afuera el gran ajiaco del Reñato, wuena wuey.
Lo anterior duro hasta el lunes en la mañana, ya que ese día partiríamos a buscar el mito que aún no sabíamos si era verdad. Las malas lenguas decían que en una zona cordillerana cerca de Panguipulli, existía un lugar llamado Huilo-Huilo, con nieves eternas, el paraíso del snowboard. Después de muchas vueltas, de recolectar todos los menesteres necesario para la ruta, partimos rumbo a ese remoto lugar. El viaje fue muy tranquilo, se podría decir que se paso volando. Ya nuestra primera parte de la ruta estaba completa, llegamos a Panguipulli, lugar que destaca por sus “lolas” (por lo que vimos) y por unos Barros Lucos realmente geniales, si van les recomendamos el local Crisma, no se arrepentirán. Bueno luego de comer un buen pernilsito, volvimos a la ruta, esta vez el camino era muy pezaaao y los wueonetas de los otros vehículos andaban rajados, pero como eran vacaciones el viaje fue relajao, nadie nos apuraba.. Nuestro destino era el pueblo de Choshuenco, un pequeño poblado con una playita muy muy la raja, bañada por el lago Panguipulli. Sin embargo, este no era el pueblo buscado, entonces nos fuimos a Neltume, este pueblo igual de chico que el anterior nos recibió con un techo y dos chelas heladas, que hace rato veníamos exigendo.
El día martes fue increíble, lo primero que vemos al despertar fueron los volcanes Mocho y choshuenco nevados en su cumbre, a esa altura nuestros pies picaban, pero no de hongos, eran las ganas de estar ahí arriba y deslizarse por la ladera nevada, lejos de todo y con una vista realmente espectacular. Llegamos a la reserva nacional Huilo-Huilo –te cobran hasta por tirarte un peo- un lugar tan hermoso como desorganizado. Aquí me detengo para explicar que la desorganización esta relacionada con lo que es el snowboard, ya que las otras atracciones (canopy, trekkin, etc.) no las vimos, pero al parecer eran mucho más ordenadas, no puedo dejar de destacar el video de snowboard que era made in huilo huilo, esto me lleva a una reflexión, si vamos a hacer algo hay que hacerlo bien, es decir, no podemos hacer un video que en su presentación diga “Snowpack Huilo Huilo, Sammer Camp”, no seamos charcha, sino le ponemos simplemente campamento de verano o parque de snowboard, pa que darselas de lo que no somos, si ni siquiera lo escribimos bien. Después de desembolsar el dinero respectivo para practicar el deporte, llego un camión de esos del ejercito, en el nos subimos los dos personajes, un místico, dos perros y dos niñitas. El camino hasta la pista es increíble, pasas de un sector como campo tradicional, a un camino que sube por una huella entre un bosque autóctono, alucinante, para finalmente llegar a la ladera máxima del volcán, que nos recibía con un aspecto árido y desértico hacia la cumbre blanca, pero al mirar el horizonte la naturaleza te golpea se ven montañas por montón, eso es poco, se ven montañas, volcanes y valles a destajo, algo que poca gente ha visto y que, sin dudas de decirlo, ni la mitad de la población de santiago tiene idea que existe.
La nieve increíble, buena para el snowboard, sobre todo si pensamos que estamos a 14 de febrero, el andarivel era tan sencillo como un trineo remolcado por un motor, con capacidad para 10 personas, pero como estamos en Chile y estamos rodeados de wueones ganadores, los días de mayor concurrencia se subían de a 13, cosa que el trineo sufriera por llegar a arriba. El primer día fue de reconocimiento, nos dedicamos a ver como estaban nuestras habilidades desde el invierno, y yo a probar mi tabla nueva, que funciono un lujo. Aunque no lo crean nuestras habilidades estaban intactas, así que nuestra labor ahora era saltar, saltar que?, lo que fuera, pero había que saltar, por lo que con el correr de los días, la emoción y el desgaste irían en aumento. Punto aparte los “locales”, qué saltaban y harto.
Pero la aventura no solo se vivía sobre las tablas, el llegar y el bajar del volcán (Mocho y Choshuenco), en ese camión era una verdadera experiencia limite, ya que más de alguna vez me vi cayendo por los diversos riscos que habían a los costados del camino, una inolvidable experiencia, que se repitió hasta que nos avispamos y subimos en el camioneta, que se convirtió en un personaje más del viaje y se porto como una reina, parecía avión.
Nuestra estadía en el sector se caracterizo por nuestro constante cambio de hospedaje, siendo el lugar de Pto. Fuy el más elegante de los lugares, a muy wuen precio, y la increíble casa de la sra. Juanita, sí la sra. Juanita, ella muy calida, amistosa y con una mano pa la cosina realmente de pelos. ¡Grande Sra. Juanita!
Con el colega tuvimos 5 días de nieve espectacular y un día nublado en el que nos dedicamos a “turistear”, realmente ahí descubrimos la picá de Crisma (sanwuchitos chacales) y como olvidar la increíble sesión de intercambio verbal de conocimientos urbano/rural, me explico, imagínense dos locos en una camioneta llegando a las puertas de una casa en un lugar recóndito, uno de los giles se baja y empieza a pedir permiso para subir una loma y tirarse en mountainboard. La pobre señora decía, ¡y que quiere decir este wnooo!
Como dejar fuera uno de los momentos más freak del viaje, sucedió en la noche, cuando con el colega nos disponíamos a tomarnos unas wuenas chelas, cuando de repente sucede los siguiente: un sujeto de lo más extraño se acerca de la nada a la ventana de la camioneta y nos comienza a pedir algo de plata, cuando nos fijamos en su mano y nuestra impresión fue inmediata, se veían solo dos dedos y un cuero que le cubría todo el antebrazo, el cual supusimos estaba totalmente mutilado –producto de un accidente laboral- la intención del sujeto era viajar a Temuco para conseguir un certificado de invalidez, el hecho es que mientras contaba esto su intención era quería mostrarnos lo que había bajo el cuero, ante esta situación nosotros hábilmente y producto de la impresión le dijimos, ¡no compadre, no te urjay, te creemos, aquí hay una luca!, el sujeto se retiro con lo que necesitaba y nosotros quedamos pensando, “si la wuea era grupo y quería tomarse un copete, igual se lo merece”.
Sin duda, que huilo huilo es un lugar impresionante, los pueblos cercanos igual tienen su gracia, gente muy amable y naturaleza por montones, un verdadero lujo. Podemos decir que si faltaron quizás uno o dos copilotos más ya que más de una puteada me lleve de parte del amigo “longa” por llevar a gente que hacía dedo, lo que interrumpía algunas rutinas clásicas de la ruta, la camioneta una maquina nos llevo a todos lados y ni se quejo, mientras que otros “lolos” quedaban tirados en la mitad de la subida al volcán, nosotros como avión. Los chóferes un 7, la comida bastante wuena, sobretodo el ultimo asao y nada, solo esperar que el viaje se repita y nos vemos en las fechas de invierno, cuando el deporte blanco vuelva a instalarse en nuestra cordillera
Por : Francisco Cerda E.
miércoles, noviembre 23, 2005
Pearl Jan en Chile
Creo que nunca habia sentido al tanta emocion por ver a unos de mis grupos favoritos si parecia mina jeje.
Despues de metallica a sido el mejor show que eh tenido el privilegio de ver como recordar cuando recien escuche el "Ten" en viña y se me vinieron miles de recuerdos a la mente , lo disfrute y alucine a concho con cada uno de los temas, ojal Eddy cumpla su palabra y vuelvan
Despues de metallica a sido el mejor show que eh tenido el privilegio de ver como recordar cuando recien escuche el "Ten" en viña y se me vinieron miles de recuerdos a la mente , lo disfrute y alucine a concho con cada uno de los temas, ojal Eddy cumpla su palabra y vuelvan
Pearl Jam hizo cantar y emocionarse a un repleto San Carlos de Apoquindo

Tras 15 años de espera, los 25.000 fans que llenaron el recinto precordillerano no pararon de cantar, batir palmas y dejarse llevar por la -como quedó confirmado- popular banda estadounidense.
La promesa de Pearl Jam cuando llegó a Chile, de tomar en cuenta los 15 años de espera que tuvieron sus fanáticos desde que surgieron en Seattle hasta este martes y tocar un repertorio conocido, se cumplió de principio a fin en las casi dos horas de concierto que brindaron en el Estadio San Carlos de Apoquindo.
Los 25.000 asistentes cantaron, bailaron y aplaudieron todas y cada una de las canciones que interpretó la banda, con un Eddie Vedder comunicativo y agradecido, al igual del público, de "estar aquí por fin", como afirmó en un poco ensayado español al comenzar el concierto.
Con una botella de vino en la mano -que lo acompañó durante todo la presentación-, Vedder encabezó la performance de la banda con su voz que emocionó a los presentes al interpretar, en la primera media hora, canciones potentes y conocidas.
A "Release", que abrió el concierto en medio de la llovizna que caía sobre San Carlos, le siguieron "Corduroy", "Hail, Hail", "Do the evolution" y "Given to fly", que hicieron saltar a todo el estadio y en particular a las cerca de 10.000 personas que llenaban la cancha del recinto.
Corría cerca de media hora de presentación de la banda de Vedder, Stone Gossard, Mike McCready (ambos en guitarras), Jeff Ament (bajo) y Matt Cameron (batería), cuando la euforia generó sus primeros estragos, parte del público de la galería norte, la más lejana al escenario, hizo la presión suficiente para que las rejas cedieran e ingresaron al sector de cancha.
La situación no fue captada por la banda ni por la mayor parte de los presentes, que a esas alturas coreaban "Not for you", de "Vitalogy" (1994). Tres personas resultaron con lesiones leves (lo peor fue un corte en la cabeza), mientras que una decena fue detenida por personal de seguridad y llevada de vuelta a la grada norte.
Lo que siguió de concierto fue aumentando la emoción, ya que, una a una, fueron escuchándose en San Carlos algunas de las canciones más esperadas, como "Evenflow", "Daughter", "Why go" y "Elderly woman behind the counter in a small town", la primera que hizo prender los encendedores durante la noche.Así pasó poco más de una hora de concierto, con nuevos agradecimientos en español de Vedder por "habernos esperado" y a Mudhoney, la banda de Seattle que abrió a las 08:00 horas en punto las funciones, con un correcto y poderoso show de 40 minutos exactos.
La primera despedida de Pearl Jam, lejos de causar desazón en el "respetable", incrementó las expectativas, ya que aún no llegaban los "clásicos" que habían prometido.
Sólo uno minutos después, "Go", "Alive" y "Jeremy" hicieron cantar a todos los que llegaron hasta la cancha precordillerana, que habían tenido años para aprenderse las letras de Vedder y que no dejaron la ocasión de acompañar a su ídolo, que era el foco constante de atención de las cámaras que reprodujeron en una pantalla gigante el concierto para quienes no tuvieron la fortuna de estar más cerca del escenario.
"Black", en tanto, provocó la segunda encendida de pequeñas llamas en el público y que numerosas parejas olvidaran el entorno y bailaran la canción, con Pearl Jam como banda sonora. Las 25.000 personas que estaban en el estadio a esa hora fueron los encargados de llevar a cabo el coro de la canción, una de las más aplaudidas de la noche.
Aunque tras el fin del primer bis algunas personas alcanzaron a salir del estadio, especialmente del sector cancha, se pudo apreciar cómo volvían rápidamente cuando los aplausos anunciaron el regreso de Vedder y los suyos al stage, evidentemente contentos con el recibimiento de su primera noche de concierto en Chile y jugueteando en el escenario.
Los últimos minutos de la presentación fueron el momento de apreciar los covers que el grupo ha estado presentando recientemente en sus actuaciones. Comenzaron con "I believe in miracles", de The Ramones, a la que secundó "Baba O'Riley", de The Who.
El cierre fue con "Yellow Led better", la canción sin editar en disco de estudio más popular de la banda -era el lado B del single "Alive"- y que, al fin, dejó satisfecho al público, en especial a los que estaban más cerca de la banda, ya que ahora tienen de recuerdo en sus casas baquetas y uñetas de uno de los grupos insignia de la década de los noventa y del grunge, aparecido en la lejana Seattle hace más de una década y media.
Quienes no terminaron tan felices fueron los 12 detenidos, la mayoría por posesión de drogas y alcohol y algunos pequeños incidentes antes del comienzo del show, quienes fueron llevados a la 47ª Comisaría de Las Condes, ni las cerca de 45 personas que debieron ser atendidas por la Cruz Roja, debido a desvanecimientos, calambres e insolaciones producto de la larga espera.
martes, septiembre 27, 2005
SLIPKNOT en Chile
SANTIAGO. Septiembre, 28
Camino a la cancha del Velódromo del Estadio Nacional, el público corre, pero con la tranquila seguridad de que a diferencia del recital de los Ramones en 1989, esta vez sí va a encontrar un buen puesto para el recital de Slipknot, a estas alturas un total evento musical para cerca de las 8 mil almas de tweenies, tennagers y adolescentes eternos que se agolpan en las filas desde temprano.
Todo bajo un control policial tan estricto que recuerda al de un clásico futbolero y las pisadas de los caballos junto a las hileras de negro dan una forzada idea del alto riesgo que supone el recital. El ambiente es el de un concurso de poleras, chapitas, parches y gorros corporativos de la banda de Iowa; las extensiones de orejas y piercings no pasarían un detector de metales.
Esta noche, conviven amablemente el nerd más vilipendiado del curso y el matón del colegio que saltan abrazados invocando el nombre del estrambótico noneto. Una vez que se apaga la luz y empieza a rodar el material del album "Vol 3: The Subliminal Verses" que da nombre a la gira, la efervescencia cunde y los gritos, reverencias y dedos medios en alto saludan a la agrupación liderada por el gutural Corey Taylor, alias número 8. El resto del elenco estable se suma al escenario como para jugar un partido de fútbol en la fría noche. Las distintas máscaras que llenan la tarima parecen sacadas de una pesadilla de Leather Face, protagonista de La Gran Masacre de Texas. La de clavos de 9´´ es Craig Jones, o número 5 de profesión tecladista. Dos guitarras a cargo de #4 y #7, #6 en la batería y el percusionista de nariz de pepino es #3, el número 0 es el inquieto esqueleto que trepa sobre las torres y corre de un sitio a otro como una gallina descabezada.
-"Hola locos, están listos?", después de la obertura de Prelude 3.0 y The Blister Exist, Taylor lanza un saludo en el mismo quejoso español de Nat King Cole y barre el suelo con su multicolor cabellera al ritmo de clásicos y nuevas joyas en la corona metal como: Duality, Pulse of the maggots, Before I Forget, Left behind, Wait And Bleed, Sick y 555, 666.

En la cancha el concurso de máscaras de cuero y de cuánto se puede aguantar a guata pelada no da abasto entre el lolerío enfervorizado que se da tiempo para jugar con la banda a los saltos, las maldiciones y enseñar uno que otro garabato en inglés a su séquito. Con harta interacción y una calidez que no desentona con su estilo virulento, Slipknot se gana la pleitesía de la audiencia que aúlla y corea gran parte de las canciones del grupo.
Como en el paroxismo de una batucada infernal, tres (3!) percusionistas apalean las cajas con bats de béisbol y saltan encima como poseídos en una tarima circense. Trepan por los andamios del recinto y disparan las botellas de agua a sus fieles paganos; también realizan acrobacias como intercambiar las baquetas en el aire desde un extremo al otro del escenario sin perder el metálico ritmo.
Finalmente, Taylor se disculpa con sus fans por la demora en llegar a los escenarios chilenos y los compensa con una gutural versión de People=Shit, declaración de principios que es el comienzo del final. Nada molesta al público que se inclina ante el número 8. Es un juego de quién salta más alto. Una hora y media de show después, la noche se alarga hasta las 22.30 con un forzado bis que deja a los asistentes plenamente satisfechos, como saliendo de un trance sonoro. Se encienden las luces. Una vez en casa los papás no les preguntarán a sus teenagers: "¿Qué tal estuvo el recital?" pese a ser un hito histórico para ellos, quienes camino al paradero besan y frotan el ticket de entrada, mutilado y temblando entre los dedos.
Carlos Salazar
Fotos: Roberto Castro
Copyright 2005 Terra Networks Chile S.A.
Camino a la cancha del Velódromo del Estadio Nacional, el público corre, pero con la tranquila seguridad de que a diferencia del recital de los Ramones en 1989, esta vez sí va a encontrar un buen puesto para el recital de Slipknot, a estas alturas un total evento musical para cerca de las 8 mil almas de tweenies, tennagers y adolescentes eternos que se agolpan en las filas desde temprano.

Todo bajo un control policial tan estricto que recuerda al de un clásico futbolero y las pisadas de los caballos junto a las hileras de negro dan una forzada idea del alto riesgo que supone el recital. El ambiente es el de un concurso de poleras, chapitas, parches y gorros corporativos de la banda de Iowa; las extensiones de orejas y piercings no pasarían un detector de metales.
Esta noche, conviven amablemente el nerd más vilipendiado del curso y el matón del colegio que saltan abrazados invocando el nombre del estrambótico noneto. Una vez que se apaga la luz y empieza a rodar el material del album "Vol 3: The Subliminal Verses" que da nombre a la gira, la efervescencia cunde y los gritos, reverencias y dedos medios en alto saludan a la agrupación liderada por el gutural Corey Taylor, alias número 8. El resto del elenco estable se suma al escenario como para jugar un partido de fútbol en la fría noche. Las distintas máscaras que llenan la tarima parecen sacadas de una pesadilla de Leather Face, protagonista de La Gran Masacre de Texas. La de clavos de 9´´ es Craig Jones, o número 5 de profesión tecladista. Dos guitarras a cargo de #4 y #7, #6 en la batería y el percusionista de nariz de pepino es #3, el número 0 es el inquieto esqueleto que trepa sobre las torres y corre de un sitio a otro como una gallina descabezada.
-"Hola locos, están listos?", después de la obertura de Prelude 3.0 y The Blister Exist, Taylor lanza un saludo en el mismo quejoso español de Nat King Cole y barre el suelo con su multicolor cabellera al ritmo de clásicos y nuevas joyas en la corona metal como: Duality, Pulse of the maggots, Before I Forget, Left behind, Wait And Bleed, Sick y 555, 666.

En la cancha el concurso de máscaras de cuero y de cuánto se puede aguantar a guata pelada no da abasto entre el lolerío enfervorizado que se da tiempo para jugar con la banda a los saltos, las maldiciones y enseñar uno que otro garabato en inglés a su séquito. Con harta interacción y una calidez que no desentona con su estilo virulento, Slipknot se gana la pleitesía de la audiencia que aúlla y corea gran parte de las canciones del grupo.
Como en el paroxismo de una batucada infernal, tres (3!) percusionistas apalean las cajas con bats de béisbol y saltan encima como poseídos en una tarima circense. Trepan por los andamios del recinto y disparan las botellas de agua a sus fieles paganos; también realizan acrobacias como intercambiar las baquetas en el aire desde un extremo al otro del escenario sin perder el metálico ritmo.
Finalmente, Taylor se disculpa con sus fans por la demora en llegar a los escenarios chilenos y los compensa con una gutural versión de People=Shit, declaración de principios que es el comienzo del final. Nada molesta al público que se inclina ante el número 8. Es un juego de quién salta más alto. Una hora y media de show después, la noche se alarga hasta las 22.30 con un forzado bis que deja a los asistentes plenamente satisfechos, como saliendo de un trance sonoro. Se encienden las luces. Una vez en casa los papás no les preguntarán a sus teenagers: "¿Qué tal estuvo el recital?" pese a ser un hito histórico para ellos, quienes camino al paradero besan y frotan el ticket de entrada, mutilado y temblando entre los dedos.
Carlos Salazar
Fotos: Roberto Castro
Copyright 2005 Terra Networks Chile S.A.
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